«Si hablaran las piedras» revitaliza Bordecorex

Hasta 300 personas disfrutaron entre la tarde del sábado y la madrugada del domingo con conciertos, muestras y teatro
Bordecorex volvió a llenarse de vida gracias a la Asociación Cultural Río Torete. En esta ocasión se celebraba una edición más (y van cinco) de «Si Hablaran las Piedras», un festival atípico que ofrece cultura y diversión a partes iguales. No en vano hubo diez horas de actividades continuas.

Todo comenzaba sobre las cinco de la tarde del sábado, tras un largo baile-vermú. La temperatura agradable ayudaba a que el público se fuese acercando, escalonadamente, para la primera exhibición de este evento. Se trataba de una muestra de antiguos oficios, llevada más allá del concepto de mero mercado medieval.

En Bordecorex se daban cita artesanos de diversos gremios, entre los que destacaba la cantera, de la que a base de cinceles y gubias salían interesantes obras de sillería. También hubo sitio para instalar una pequeña fragua «portatil» en la que con fuerza y pericia se obtenían herraduras. Los asistentes, como no, se las llevaban de recuerdo.

En el aspecto musical, los primeros en salir fueron los dulzaineros de Aires de Soria, que durante media hora interpretaron el repertorio popular castellano. Tras su actuación y vista la animación lograda, siguieron poniendo alegría a las calles de la villa durante casi toda la tarde.

Juan Catalina, afamado cuentacuentos, también le hizo un hueco en el programa a su Quijote. Como ya ocurriese en otros actos provinciales, este moderno juglar mantuvo entretenidos a los niños, aunque no pocos adultos siguieron con igual interés las peripecias del «caballero de la triste figura».

Bordecorex, mientras tanto, ponía decorado al acto, con rincones como el frontón de sillería. Numerosos visitantes mostraron su sorpresa ante la belleza del enclave. Mientras el respetable paseaba admirando los rincones, La Zampoña amenizaba durante media hora la tarde bordecorejense.Por la noche

Más tarde tocó el grupo de folk Menaya, cuya presencia se prolongó durante hora y media. Fue un tiempo necesario, puesto que las canciones interpretadas son previamente explicadas. El esfuerzo por adaptar el folklore a los tiempos modernos fue reconocido por alrededor de 300 personas.

Sobre las diez de la noche acababa el concierto y llegaba el momento de la cena. Los anfitriones y organizadores de este evento, la Asociación Cultural Río Torete, no dudaron en invitar a todos los participantes. Y claro, semejante banquete duró hasta pasada la medianoche.

A la una de la madrugada de ayer comenzaba el último acto, con el grupo vitoriano Burkina Faso de protagonista. Con ellos llegó la fiesta total durante las dos horas siguientes. Músicas, «performances», disfraces… una locura que compensaba el frío y retenía voluntariamente a cientos de personas hasta las tres.

José Ángel, colaborador en el evento y miembro de Menaya, valoraba muy positivamente este acto tras su conclusión. «Es una alternativa fantástica a las verbenas para estas localidades. Es tan rentable o más y la gente aprovecha para conocer las inquietudes del pueblo».

Prueba de ello es que «hubo muchísimas visitas a las escuelas, ambientadas en los 50, por ejemplo. También es curioso que las dos casas rurales de Rello estaban llenas, igual que otras de la zona. Un grupo de gente de Barcelona ha venido de propio a ver a los Burkina Faso», aseveraba.