Bordecorex revive la entrada, agonía y muerte de Almanzor

VÍCTOR M. GARCÍA
El pequeño pueblo de Bordecorex vivió ayer una de las jornadas más importantes del año con la conmemoración de la llegada de un moribundo caudillo árabe Almanzor que finalmente fallecería en la localidad.
Fotógrafo: MARIANO CASTEJÓN
El recién «fallecido» Almanzor rodeado de jóvenes árabes, durante la representación.
El pequeño pueblo de Bordecorex vivió ayer una de las jornadas más importantes del año con la conmemoración de la llegada de un moribundo caudillo árabe Almanzor que finalmente fallecería en la localidad.

Las asociaciones culturales Río Torete, de Bordecorex, y la Jinetes de Almanzor fueron las encargadas de canalizar un programa denso de actividades culturales en el que han invertido muchas horas de esfuerzo en la preparación.Sin los grandes fastos de otras conmemoraciones, en Bordecorex han logrado rescatar del recuerdo a base de esfuerzo e imaginación un hecho de gran importancia para la localidad, como es el fallecimiento del caudillo árabe Almanzor, una de las figuras más destacadas de la historia de España.

Sobre Almanzor hay muchas dudas, entre ellas si verdaderamente perdió su última batalla en Calatañazor; sin embargo, lo que sí está demostrado es que fue en Bordecorex donde falleció tras una penosa enfermedad, circunstancia cuya conmemoración quieren asentar en el calendario.

 

Fue el año pasado cuando ambas asociaciones se pusieron de acuerdo para coordinar sus actividades. De esta manera, ayer se repitió la representación de la entrada de la comitiva. Los rodeado por sus jinetes, Almanzor llegó portado en una litera por sus fieles guerreros encarnados por miembros de la asociación. Entre aplausos ascendió la comitiva por las estrechas calles del bello pueblo. Un actor que por la noche participó en la obra teatral tuvo el honor de interpretar el papel de un caudillo que agonizaba con terribles gritos y lamentos ya dentro de Bordecorex.

Una vez acabada la representación, actores y público en general se lanzaron a la sombra para aliviarse, refresco en mano, del intensísimo calor.